
"El mundo evoluciona hacia el mestizaje… Somos el esbozo del nuevo rostro de la humanidad".
Patrick Chamoiseau, martiniqueño, Premio Goncourt
"Si se rompe un jarrón, el amor con que se unen los trozos es mucho más fuerte que el que daba por sentada su simetría cuando estaba entero. Esta reunión es el afán de las Antillas".
Derek Walcott, caribeño nacido en Santa Lucía y Premio Nobel de Literatura 1992
"La hibridación cultural puede ser y es más rica que
algunos de los aspectos originarios que la conforman".
Marcio Veloz Maggiolo: 'La racialidad dominicana'
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A modo de respuesta a Pedro Pérez Cabral y su “Comunidad mulata” y a Pedro L. San Miguel y su “Visiones del mestizaje en las Antillas hispanoparlantes”
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Por Pedro Samuel Rodríguez-Reyes
¿Cuál es la importancia del tema étnico y del mestizaje en La República Dominicana?
Entendemos que su importancia reside, entre otros aspectos, en que es difícil comprender la desigualdad económica y social de esta sociedad sino a través del fenómeno originado a partir del 'encuentro y cruce de razas' ocurrido desde el inicio de la conformación de este pueblo. Desde los mismos orígenes del pueblo dominicano, la pertenencia a una determinada etnia vinculó a una determinada posición económica y social.
El resultado de los procesos iniciados en este territorio hace cinco siglos a partir de la fusión biológica de colonizadores españoles, aborígenes y esclavos africanos importados, determinó lo que como sociedad hemos estado siendo y lo que en la actualidad somos. De nuestro pasado, entonces, no podría excluirse las relaciones entre aquellos 'descubridores' españoles aquí llegados a partir de finales del siglo quince y aquellos africanos aquí traídos desde principios del siglo dieciséis ni aún podría ser excluido el relativamente breve contacto con aquellos 'desaparecidos' nativos.
Es obvio que en la sociedad dominicana ha existido y aún existe una estrecha relación entre etnicidad y desigualdad económica. El examen de temas como la hibridación étnica debe entonces suscitar un particular interés en este pueblo mayoritariamente mezclado.
Tal vez sea necesario recordarlo: los africanos no llegaron aquí como colonos ni con autoridad alguna; tampoco la tuvieron los nativos. Si el porcentaje mayoritario de la población dominicana actual es producto de la fusión de aquellas etnias y sus contrastantes diferencias, es entendible que para comprender el presente dominicano habría de hacerse considerando tales relaciones de origen como gestoras de nuestras realidades actuales. Probablemente, sin embargo, a causa de nuestra temprana e intensa hibridación étnica en donde participaron ibéricos en casi permanente estado de ruina económica, el fenómeno del 'encuentro de razas' haya tenido aquí menos conexión con la generación de un discrimen racial manifiesto, porque, más bien, dicho fenómeno da cuenta y explica lo relativo a nuestras desigualdades.
En principio, los colonizadores españoles tendrían el propósito de establecer unas futuras relaciones económicas de masiva explotación del brazo esclavo, pero tales propósitos fueron posteriormente modificados, entre otras causas, por la pobreza de los mismos colonos que se vieron imposibilitados de sufragar los gastos que implicaba la compra adicional de esclavos africanos; por el permanente rechazo de la corona a facilitar los financiamientos correspondientes y por el intenso mestizaje que fue aminorando la cantidad de esclavos, ya que, en general, todo mestizo o mulato hijo de español se le consideraba nacido con el estatus de persona libre.
El mestizaje no fue igualando sino atenuando los contrastes originarios de las etnias aquí encontradas. Ese proceso de atenuación vía el mestizaje en pobreza fue conformando el sustrato de nuestras desigualdades. Por ello, nuestras desigualdades socio-económicas pasadas y presentes no tuvieron origen –necesariamente- en la explotación inmisericorde y permanente de una masa de esclavos por parte de un reducido grupo de prósperos e inhumanos amos, como lo fue en otras sociedades coloniales de la época. En consecuencia, la hibridación en pobreza generalizada salvó a la sociedad dominicana de peores consecuencias. Por ello, reiteramos, la importancia del tema.
Probablemente estos aspectos referentes a la hibridación étnica, al encuentro y a la fusión de razas, despierten poco interés en sociedades cuya tradición histórica de mezcla racial sea irrelevante como sería el caso -por ejemplo- de la sociedad japonesa actual (98.5% japoneses sin mezcla racial, 1.5% otros), de la sociedad armenia (97.9% armenios sin mezcla, 2.1% otros), de la sociedad haitiana (95% negros sin mezcla, 5% mulatos y blancos), o de la jamaicana (90.9% negros sin mezcla, 7.3% mezclados, 1.3% blancos) (1) . Si estos datos porcentuales son correctos, entonces es poco probable que el examen del mestizaje pueda explicar la realidad económica y social de estos pueblos aquí mencionados. En el escenario dominicano, sin embargo, ocurre a la inversa. En general, aquí, lo racial trasciende el elemental juicio estético a las características físicas de un individuo determinado; lo étnico ha tocado y continúa tocando su posición económica y social. Por ello -reiteramos-, la importancia de lo étnico y el mestizaje en la nación dominicana.
Composición étnica del pueblo dominicano
Veamos datos al año 2009 (2) :
Mezclados (mixed)--- 73 %
Blancos sin mezcla---- 16 %
Negros sin mezcla----- 11 %
................................. 100 %
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